discipulo(Por: Fray Héctor Herrera).- Jesús camina resueltamente a Jerusalén. Sabe que le espera la muerte y la gloria. Pide alojamiento en Samaria y no es recibido.Nos pide generosidad y radicalidad de vivir la libertad, dejar bienes materiales e imitarlo en su misión profética. De esta vocación como servicio nos habla el evangelio de Lc. 9,51-62. ESCUCHAR AUDIO

Caminaba por uno de los pueblos de la cordillera negra, junto a religiosas y laicos para apoyar la evangelización de los pueblos. Sólo teníamos un cuarto con bolsas de dormir. Juana, religiosa de San Pablo, enfermera, transmitía una profunda alegría de verse rodeada de campesinos pobres. Dedicaba su vida al servicio de los pobres. Me contaba que recorrían todos los poblados. Con amplia sonrisa decía: hay que dejar comodidades y vivir como esta gente, Jesús nos recuerda: “Los zorros tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. (Lc. 9, 58). Todas estas experiencias han sido para mí, amar y crecer en mi vocación del seguimiento a Jesús. ¡Qué ejemplo de vida nos dan estas misioneras y misioneros venidos de lejos para inculturarse con nuestro pueblo !. La tarde caía, el silencio del viento tocaba nuestras mejías, se apagaron los faros del carro. Nos alumbramos con una linterna iluminando el camino, entre el abismo. Oramos, hasta llegar al cruce de carretera, donde esperaba otra movilidad. Cristo es luz en medio de los pobres. Comprendimos que la radicalidad de la libertad en el seguimiento de Jesús está en el amor.

Ser discípulo de Jesús nos abre a un horizonte nuevo, a una familia universal, a una fe de vida y no de muerte. Las palabras del seguimiento de Jesús son un llamado a la vida. Transforman nuestra vida. Porque predicar el reino de Dios es construirlo dando vida a través de la educación, la salud, la enseñanza de la dignidad de cada ser humano, que todos indígenas y de toda raza, lengua y origen, somos imagen de Dios, llamados a vivir la vocación solidaria del amor y de la misericordia.

En el seguimiento a Jesús también sentimos los arrebatos como Santiago y Juan, que quieren mandar fuego del cielo sobre los samaritanos que no lo reciben (v.54). Jesús nos reprende sobre cualquier tipo de violencia y discriminación (v.55). Porque su llamado a la libertad es opuesto al libertinaje, al odio, a la venganza. Como muy bien describirá el apóstol Pablo a los Gálatas “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Caminen según el Espíritu y no se dejen arrastrar por los deseos de la carne” (Gal 5,1.16)

Ser discípulos es amar la libertad. La ley de la libertad es el amor. Es construir comunión. Es vivir nuestro bautismo en un continuo renacer con Cristo a una vida nueva, en mejorar las relaciones en la familia, en el trabajo, en poner nuestros dones al servicio del bien común. En buscar los valores de la honestidad opuesta a toda corrupción, la justicia frente a la injusticia, la paz frente al desorden y la violencia. Es vivir con coherencia y fidelidad a Jesús y a su mensaje. Ser discípulo de Jesús es vivir una experiencia de entera libertad. Es vivir en serio nuestra vocación cristiana, como la vivió Pedro: generosidad, valentía, disponibilidad para hacer bien las cosas, fe, libertad y amor para saberle decir a Jesús: Sí, Señor te seguiré a donde quiera que vayas. (DOMINGO 13 T.O. C. D. 26.06.2016. LC. 9,51-62)

   

baner al encuentro de la vida1

REFLEXIONES1

PORTADA MAR ADENTRO JUNIO 2017

padre

Últimas noticias de Chimbote