Pazfrutodelamor(Por: Fray Héctor Herrera).- La paz es fruto del amor, de la verdad y de la justicia que crea comunión y supera toda división y maltrato entre las personas. El evangelio de Lucas 12,49-53 nos presenta a Jesús, como el mensajero de una paz profunda. Él sigue resueltamente su camino a Jerusalén y es consciente de las resistencias agresivas a su misión y quiere ponernos en alerta de la misión que nos toca a sus seguidores. ESCUCHAR AUDIO

La Iglesia latinoamericana ha experimentado el martirio en varios cristianos: laicos, religiosas, os, sacerdotes, obispos que apostaron su vida por el evangelio y por la defensa de los pobres. De ese “bautismo de fuego”, nos habla Jesús. Así tenemos el testimonio de la Hermana Dorothy Stang, asesinada a tiros en la Amazonía oriental de Brasil, el 12.2.2005. El P. Vicente Hondarza, El P. Sandro, Miguel y Zbigniew, frailes franciscanos conventuales, la Hna Agustina, entre otros muchos en diversos países y ahora en Medio Oriente en diversos países de minoria cristiana, los cristianos siguen siendo víctimas por su fe en Cristo. Trabajaron por la paz y encontraron resistencia. Porque “trabajar por la paz es trabajar por la vida” (Henri Nouwen)
Jesús nos insiste: “Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.” (Mt 5 ,9). El mismo sabe que “su mensaje de paz lo llevará al bautismo de fuego (Lc. 3,16) y será sumergido en el dolor y la muerte”. Su mensaje provoca división: ¿Piensan que vine a traer paz a la tierra? No he venido a traer la paz sino la división (v.51). Porque quienes se oponen al proyecto de Dios, desprecian la vida y crean un orden injusto, dividen y se oponen al proyecto de Dios que es vivir la comunión auténtica de respeto por la vida y los derechos de todo ser humano.

“Señalar las razones de la falta de fraternidad y de justicia, les parecerá a algunos -de buena o de mala voluntad- querer provocar divisiones. Hay quienes, en efecto, prefieren no ver de dónde vienen los males, porque eso cuestionaría sus presentes privilegios. Jesús está consciente que su prédica del Reino muestra una realidad en la que, desgraciadamente, las divisiones están ya presentes. Busca eliminarlas yendo a su causa: la falta de amor concreto y comprometido. Esto exige una decisión: Estar por o contra el Señor (vs.51-53)” (P. Gustavo Gutiérrez, o.p. Compartir la Palabra Pág. 293).

Jesús nos invita a ser constructores de paz, en base al diálogo, tolerancia, defensa de los derechos humanos, fin de las guerras en Medio Oriente, y voluntad de las potencias a crear la paz: "Muchos niños y personas inocentes sufren en el mundo. Señor, concédenos tu paz"(Papa Francisco 1.1.2015). La presencia del reino de Jesús es decir no al egoísmo, a la indiferencia e indolencia, amar la vida como don de Dios es reconocer en cada uno, a, la imagen viva de Dios cercano y presente en cada acontecimiento. Sólo la fuerza de la oración, comunicación profunda con Dios, como lo hacía Jesús, nos abrirá nuevos caminos de libertad para actuar como comunidad, resistir a la violencia, al odio y a la venganza con un espíritu y un corazón nuevos. Así superaremos el desaliento, porque confiamos en la fuerza del que encontró su trono en la cruz como signo de libertad (cf. Hebr 12,1-4). Estamos a favor de la paz, cuando podemos dar testimonio de Jesús Príncipe de la paz, si ponemos nuestra fe y confianza en él, con él y juntos como hermanos, hacemos camino como constructores de la paz con justicia, verdad y libertad. (DOMINGO 20. T.0. C. D. 14.8.2016. LC. 12,49-53)

   

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