Esuchaalpobre(Por: Fray Héctor Herrera).- En el evangelio de Lc. 16,19-31, Jesús se dirige a los fariseos y a los amigos del dinero, que se burlaban de él (v.14). Se trata de un hombre rico sin nombre, había perdido la sensibilidad, porque su dios era su riqueza y se banqueteaba cada día. A su puerta, como lo están hoy, estaba un pobre: Lázaro, cuyo nombre significa “Dios ayuda”. El, solo había puesto su confianza en Dios. ESCUCHAR AUDIO

El rico derrocha su riqueza en el lujo y la opulencia, como hoy se malgasta el dinero. Y un pobre cubierto de llagas, quería saciarse de las migajas de la mesa del rico. En A.L. y el Caribe: “La desigualdad que nos impide acabar con la pobreza tiene profundas raíces en cada país. Ingresos, patrimonio y tierra, todo concentrado en pocas manos. Multimillonarios que se multiplican junto a su riqueza, y las personas comunes, que no logran ganar ni siquiera para pagar sus deudas. Un modelo económico que concentra riqueza. Millones de hectáreas cultivables dedicadas al monocultivo para la exportación. Miles de millones de dólares que podrían ser utilizados para financiar políticas públicas, pero que salen de aquí y van a parar a paraísos fiscales. (Prólogo de SIMON TICEHURST DIRECTOR REGIONAL DE OXFAM EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE)

El rico murió y bajó al hades, significa que su vida ha sido un fracaso. En cambio Lázaro goza de la presencia de Abraham, que expresa la justicia de Dios. El rico no es condenado por su riqueza, sino por su indiferencia, su falta de solidaridad y de compasión hacia el pobre. Un abismo de egoísmo y de insolidaridad lo separa, como hoy nuestra sociedad: la abundancia de la riqueza excluyente frente a la pobreza creciente, la insensibilidad social y política frente a los pobres Lázaro de hoy. El rico pide a Abraham que le dé una gota de agua que simboliza las necesidades de aquel que sufre. El recibió bienes que no los supo compartir, porque acaparó, no se hizo humano, se deshumanizó. Así pasa en la sociedad que crece en el desarrollo económico y en la riqueza de unos pocos, se deshumaniza.

“El hombre rico tal vez el vehículo con el que salía de casa tenía los cristales polarizados para no ver fuera... tal vez, pero no sé... Pero seguramente, sí, su alma, los ojos de su alma estaban oscurecidos para no ver. Solo veía dentro de su vida, y no se daba cuenta… estaba enfermo. Enfermo de mundanidad. Y la mundanidad transforma las almas, hace perder la conciencia de la realidad: viven en un mundo artificial, hecho por ellos... La mundanidad anestesia el alma. Y por eso, este hombre mundano no era capaz de ver la realidad” (Papa Francisco 5.3.2015 en Santa Marta)

Lázaro ha puesto su confianza en Dios. Ha luchado en esta vida, como hoy nuestros pobres luchan aun cuando las autoridades son insensibles. La lucha contra la pobreza es un desafío para todo cristiano. Bien decía el Papa Juan Pablo II: "No sería cristiano, ni siquiera humano, que, en tiempos difíciles de crisis económica y de grave desocupación, quienes se encuentran libres de tales problemas mantuvieran un ritmo de vida hecho de ostentación, de lujo y de consumismo, que constituiría una ofensa para tantas familias". “Un abismo inmenso se abre entre nosotros” (26) significa que ya no se puede cambiar de vida. Ambos tuvieron la oportunidad: la libertad de elegir: el amor a Dios y al prójimo o el rechazo de este amor. Se nos ha revelado el amor al prójimo, la justicia en la Ley y los profetas y a rechazar toda clase de violencia, de humillación e injusticia. Si quieres ser feliz no seas insensible a tu hermano, a la crisis familiar, escúchalo, acógelo y ten un corazón abierto que comparte y se solidariza. (DOMINGO 26 T.O. 25.09.2016. CICLO C. LC. 16,19-31)

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