No tengan miedo soy yoPor: Fray Héctor Herrera).- El profeta Elías por su fidelidad a Dios y por haber destruido a los dioses y sacerdotes de los baales, es perseguido por la reina Jezabel, quien lo odia a muerte. Recorre el mismo camino de Moisés, se esconde en la cueva esperando el paso del Señor (Ex 32,22). Cansado como nosotros, ya no quiere vivir, por tanta persecución. ESCUCHAR AUDIO

Sin embargo el Señor se le manifiesta como una suave brisa; como el susurro del viento (1 Re. 19,12). También nosotros sentimos miedo frente a las dificultades de la vida. Jesús nos dice como a Pedro: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. De este crecimiento en la fe, nos habla el evangelio de Mt 14,22-33

Jesús ora, después de alimentar a esas multitudes hambrientas de pan y de Dios. Agradece a su Padre. Nos invita a no desatendernos de las necesidades de la gente de hoy. La Palabra de Dios nos invita a sembrarla en el mundo con más humanidad y solidaridad para que todos vivamos con dignidad.

La barca representa a la comunidad cristiana y a las comunidades cristianas, la Iglesia sacudida por la incredulidad, los escándalos. Los discípulos sienten miedo, quieren abandonar, “porque el viento es contrario” (v.24). Sin embargo en situaciones difíciles los cristianos hacen sentir su voz en defensa de los derechos de los pobres contra los que con sus proyectos económicos niegan el derecho a la vida, la salud, la educación, el trabajo a los desfavorecidos. “Claman al cielo, hoy, las muchas situaciones angustiantes de Brasil, entre ellas el desempleo colosal, la quiebra del orden democrático y la pérdida de la legislación laboral y social. El gobierno, en lugar de fortalecer el papel del estado, para atender a las necesidades y los derechos de los más fragilizados, favorece los intereses del gran capital, sobre todo financiero especulativo, penalizando a los más pobres, por ejemplo con la reforma de la previdencia, falsamente justificada”.(Mensaje de los Obispos de Brasil de las Pastorales Sociales 03.8.2017)

Jesús sale a su encuentro, como lo hace hoy. Los discípulos sienten miedo, pensando que era un fantasma (v.26). Hoy sentimos miedo de encontrarnos con Jesús y con los excluidos. La fe es un proceso, crece y madura en medio de las dificultades. Jesús nos responde: “Animo soy yo, no tengan miedo! (v.27).Pedro camina hacia Jesús. Y cuando siente que se hunde, le dice a Jesús ¡Sálvame! Jesús le dice ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado? (v.30-31). Nosotros dudamos como Pedro. Cuando confiamos en Jesús, nuestros miedos se transforman en fe, vida, valentía. Lo descubrimos como el Dios con nosotros. Decimos como los primeros discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios” (v.33)

Jesús sale a nuestro encuentro, no para suprimir las dificultades que tengamos, sino para dar confianza, tendernos las manos para acogerlo y comunicarlo a los demás con alegría y valentía. Hemos recibido el don de la fe, no para guardarlo para nosotros mismos, sino para anunciarlo con alegría. Confianza, compartir y darnos esperanza para encontrar este Dios que nunca nos abandona, sino está allí en medio de las dificultades para que crezcamos y maduremos en nuestras vidas. (DOMINGO 19 T.O. CICLO A. D.13.08.2017. MT. 14,22-33)

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