Nos encontramos frente a un nuevo milenio en el que a diferencia de otras épocas de la humanidad el mundo se encuentra en una situación de interdependencia social política económica y cultural.

El liberalismo como una forma socio económica de coexistencia se ha difundido a escala planetaria, se han impuesto así sus paradigmas como son la globalización, la economía de mercado, la modernización de todas las áreas del quehacer humano, así como el empleo de la ciencia y la tecnología como por ejemplo la informática como herramientas que intercomunican al hombre y le hacen partícipe de los avances de la humanidad, estamos pues ante una era tecnológica y científica que representa un reto para la civilización humana.

Dentro de éste marco las instituciones públicas en América latina y especialmente en el Perú, enfrentan un proceso de transformación incesante, el objetivo es alcanzar un nivel de dinamismo y efectividad que le permita brindar un óptimo servicio a una colectividad agobiada por problemas cada vez más complejos y de urgente solución que tienen como caldo de cultivo situaciones tales como un exacerbado crecimiento poblacional que afecta al ecosistema y ala calidad de vida de la población, originando la profundización de la pobreza extrema, marginalidad, bajos niveles educativos; en síntesis, se presenta un panorama en el que es difícil implementar políticas públicas efectivas a largo plazo.

En este contexto el Ministerio Público fiel al cumplimiento de lo estipulado por los artículos 158 y 159 de nuestra Constitución Política, así como al título I de su Ley Orgánica; se erige como defensora de la egalidad y los intereses públicos tutelados por el derecho, protectora de la familia y los menores en situación de riesgo social como carácter prioritario; e irrestricta tutora de los Derechos Humanos.


Fiscal Superior Decano
del Distrito Judicial de