| Secuelas contaminantes de Bagua |
|
|
|
Por Mirko Lauer Chimbote 1/7/2009 (Cecopros).- La presión de los acontecimientos ha llevado al gobierno a lanzar al bebe con el agua de la bañera. Es cierto que los decretos de la discordia tenían un pecado de origen: no haber hecho las consultas necesarias. Pero no todo en ellos era inconveniente, ni para los nativos, ni para la amazonía, ni para el país. Hay allí una agenda pendiente. El fragor de la confrontación llevó a una orgía de mutuas descalificaciones. Muchas de ellas no tienen asidero en la realidad, pero sus efectos se van a dejar sentir por un buen tiempo. Ni el gobierno, ni los gremios en protesta, ni las ONG, para citar a tres actores, corresponden a los perfiles calumniosos que se ha trazado de ellos. Se ha producido una suerte de traslapo entre el espacio del reclamo popular y el espacio de la política electoral. Mantener esta confusión (una suerte de máquina “agudizadora de las contradicciones”) sería un flaco favor a quienes llevan legítimos reclamos a las calles, pues los supeditaría a agendas con otros objetivos. El gobierno se ha ganado una imagen de manejador descuidado de sus compromisos internacionales. La idea es que sus promotores de negocios se han impuesto a sus asesores en temas constitucionales. Esto pasaba piola en los años 90, pero en el siglo XXI la justicia internacional en todas sus formas es determinante para las economías. Un subproducto negativo del desenlace en el caso Bagua es que las únicas opciones reales son concederlo todo y atenerse a un efecto dominó de reclamos intransigentes, o reprimir de plano y quedarse viendo cómo se incendia la pradera. Es una falsa disyuntiva que representaría un golpe de gracia a una ya muy debilitada práctica de la negociación. El espectáculo de políticos urbanos que no participan en movilizaciones, ni asumen responsabilidad, pero que no tienen empacho en asumir su representación de facto cuando ellas llegan a las primas planas, es una fórmula que propicia todo tipo de irresponsabilidades. Si quieren ser políticos de la protesta, deben acompañarla de la A a la Z. Bagua confirma la inoperancia de las presidencias regionales cuando las papas queman. Falta de recursos y de recto criterio. Si el presidente no va a sufrir consecuencia alguna, no va a mover un dedo para evitar las crisis. La conducta del presidente del Cusco Hugo Gonzales (del UPP en disputa) en estos días es una valiosa excepción. Un sector de la oposición se ha quedado con la idea de que el modelo ecuatoriano-boliviano del putch creador de un nuevo tablero es una posibilidad en el país. Es el tipo de cosa que no se puede demostrar de antemano. Mientras tanto su efecto práctico es ir desarrollando una muy peligrosa identidad entre democracia y autoritarismo. (Fuente: DG Local) |
| < Anterior | Próximo > |
|---|